Scheffler, el campeón para quien el golf importa lo justo, reconquista el Masters de Augusta | Deportes

De Scheffler a Rahm y de Rahm a Scheffler. Una gran ronda de golf se celebra en Augusta. Un puñado de estrellas compite por la chaqueta verde. La tensión flota en el ambiente y los grandes golpes se alternan en cada esquina con los errores. Está en juego el primer grande de la temporada y heredar la prenda más famosa del deporte de los hombros de Jon Rahm, el campeón del curso pasado. Salvarse de las trampas que esconde el campo es casi una garantía de éxito, pero ni los mejores jugadores pueden escapar a veces del laberinto en que puede convertirse Augusta un domingo de Masters. La llave puede estar en la mente más que en las manos, y ahí el más fuerte es el número uno del mundo, Scottie Scheffler.

El estadounidense logra a los 27 años su segunda chaqueta verde, su segundo grande, tras la conseguida en 2022. Al año siguiente vistió a Rahm como el campeón y ahora es el vasco el que le devuelve la joya. Hay algo de simbolismo en esa entrega. Rahm, fichaje estrella de la Liga saudí, cede la corona a la gran bandera del PGA Tour. Scheffler se impone con -11, cuatro golpes de ventaja sobre el genial sueco Ludvig Aberg y siete sobre Collin Morikawa, Tommy Fleetwood y Max Homa (-4). Dos hombres de LIV, Cameron Smith y Bryson DeChambeau, viajan a continuación (-2). Xander Schauffele (-1) cierra el selecto grupo de solo ocho jugadores por debajo del par del campo. Rory McIlroy es 22º con +4, Jon Rahm y Jose María Olazabal empatan en la 45ª posición con +9 y Tiger Woods es 60º y último entre quienes pasaron el corte con el resultado más alto de su carrera en el Masters, +16.

Aberg, en la salida del segundo hoyo.Mike Blake (REUTERS)

Scheffler ganó con un ojo en el campo y otro fuera de él. El estadounidense recibió un permiso especial para que una persona de su equipo llevara un teléfono móvil, aunque están prohibidos en Augusta. El motivo era avisarle si su mujer, Meredith, se ponía de parto. Scheffler había prometido que dejaría la ronda para asistir al nacimiento de su primer hijo. Nada extraño en un hombre de palabra, muy religioso (conoció a su caddie en un grupo de estudio de la Biblia) y para quien su deporte no está en el centro del universo. “El golf es una parte enorme en mi vida, pero no me define como persona, es simplemente algo que hago. Mi padre nunca me vio como un golfista ni me empujó a ello. Quisieron que tuviera una buena educación y fuera amable con la gente. Hay muchos padres que quieren que sus hijos sean buenos atletas y piensan que eso es la felicidad, pero no es así”, explica Scheffler.

El número uno lució un juego de tiralíneas de tee a green y resistió mientras sus rivales iban cayendo por el camino. Morikawa salió del búnker del 9 con un doble bogey, y con dos golpes de más tras aterrizar en el agua en el 11. El sorprendente sueco Ludvig Aberg, alistado en el primer grande de su carrera, se ahogó con otro doble bogey en el 11, lo único que le detuvo. Y también en Amen Corner patinó Homa con dos impactos de más en el 12. Scheffler, como si nada, con seis birdies en los últimos 11 hoyos, una máquina de jugar al golf rumbo a la chaqueta verde para festejo del PGA en estos tiempos de conflicto con la LIV. El estadounidense ya voló en 2022 con cuatro victorias en 57 días, con la cima del Masters y el número uno mundial. Y ahí sigue, en lo más alto, dueño de un cheque de 3,6 millones de dólares y de un currículum con nueve victorias profesionales (este año ya celebró el Arnold Palmer y The Players). Scheffler se refuerza el trono de la clasificación mundial con una renta sobre el segundo, McIlroy, que se conocía desde los tiempos de Tiger Woods. Es además la primera vez que se repite vencedor en Augusta después de 11 ganadores diferentes en las 11 ediciones anteriores.

Atrás quedó Aberg, profesional desde junio, ya ganador en el circuito europeo y en el americano y participante en la Ryder, relajadísimo y sonriente, como si no estuviera jugándose la historia y unirse a Ben Curtis (Open Británico 2003) y Keegan Bradley (PGA 2011) como los únicos en coronarse en su primera cita del Grand Slam. También descabalgó Homa, en busca de su primer gran galardón. Y Morikawa, que se doctoró en el PGA en 2020 y en el British en 2021 en sus primeras presencias en esos torneos. Hasta este domingo era el único que había bajado del par en las tres rondas anteriores. No resistió. Todos por detrás del imperial Scheffler.

Clasificación del Masters de Augusta.

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