Repsol se dispara un 5,5% en Bolsa tras anunciar que repartirá a sus accionistas hasta 10.000 millones en cuatro años | Empresas

Como en los dos últimos años, marcados por beneficios históricamente altos, Repsol tendrá la retribución a sus accionistas como primera prioridad entre 2024 y 2027. La petrolera ha comunicado este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) un dividendo mínimo en efectivo de 4.600 millones de euros en el periodo, con el compromiso de que este crezca a un ritmo del 3% anual. El efecto ha sido directo en Bolsa: sus títulos se han anotado una subida del 5,45% en la jornada, hasta los 14,42 euros.

El nuevo plan estratégico de Repsol contempla, además, recompras de acciones para su posterior amortización —otra forma de distribuir dinero entre sus dueños: reducir el capital en circulación aumenta el valor de los títulos restantes— por hasta 5.400 millones de euros. Serían, en total, hasta 10.000 millones en el cuatrienio. La empresa prevé distribuir entre el 25% y el 35% del flujo de caja de las operaciones entre 2024 y 2027, un termómetro clave de la salud de su negocio. Solo el año pasado, la retribución a sus accionistas rozó los 2.500 millones entre dividendo y recompra de títulos propios.

Inversiones de al menos 16.000 millones, el 60% en España y Portugal

Repsol calcula unas inversiones netas (al margen de desinversiones y rotaciones de activos) de entre 16.000 y 19.000 millones de euros en ese periodo. Es la mayor cifra cuatrienal de su historia y queda, como siempre, sujeta a la regulación, el entorno macroeconómico y la madurez de tecnologías clave como los electrolizadores, necesarios para la producción de hidrógeno verde. El 60% de las inversiones irán a parar a la península Ibérica y el 25%, a Estados Unidos, un mercado con un peso cada vez mayor en la hoja de ruta de la petrolera.

Preguntado por el impuesto extraordinario sobre las energéticas, que ha abierto la caja de los truenos entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Repsol, el primer ejecutivo de la petrolera, Josu Jon Imaz, percibe un “cambio” en los últimos tiempos, después de que el Ejecutivo abriese la puerta a modular el tributo. “Las cosas han cambiado algo y tengo una visión más positiva que hace unas semanas. Si tenemos la confirmación de ese giro y un marco predecible, estamos listos para invertir. Vamos a intentar hacer todo lo posible por hacerlo en España si se dan las condiciones”, ha afirmado en la conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados.

En 2023, según las cifras publicadas este jueves, la mayor petrolera española se anotó un beneficio de 3.168 millones. Es la tercera mayor ganancia de su historia sin extraordinarios, tras 2022 (el año de la invasión rusa de Ucrania) y 2007 (cuando el precio del petróleo flirteaba con sus máximos históricos).

Una “extraordinaria” marcha de su negocio —en palabras de Imaz, este mismo jueves— aún más evidente si se amplía el foco. Entre 2021 y 2023, el flujo de caja operativo rondó los 7.100 millones de euros anuales, un 27% más de lo que contemplaba su anterior plan estratégico; la inversión bruta en bienes de capital ascendió a 4.500 millones al año, un 25% más; y la deuda neta se redujo en 4.700 millones, frente a la expectativa anterior de que se mantuviera en el periodo. A río revuelto, ganancia de petroleras.

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