Las baterías en hogares y empresas ya rozan los dos gigavatios hora pese al frenazo en 2023 | Economía

Un usuario de baterías domésticas, en una imagen de archivo.Sun Sentinel (TNS)

Hogares y empresas españolas ya cuentan con una capacidad total de almacenamiento de electricidad de casi 1,9 gigavatios hora (GWh), según los últimos datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF). Aunque el mercado de baterías domésticas y para industria y sector servicios continuó creciendo en 2023, lo hizo a un ritmo notablemente menor que en 2022 —el de la crisis energética—: sumó algo menos de 0,5 nuevos GWh, frente a los cerca de 1,4 de los doce meses precedentes. La mayoría de estas instalaciones están vinculadas con un sistema de autoconsumo, cuyo ritmo de instalación también cayó con fuerza en 2023.

A diferencia de lo que ocurre con los paneles solares en el tejado, donde las empresas están demostrando un brío mucho mayor, el sector residencial alcanzó una cuota del 77% sobre las instalaciones de baterías en 2023, según las cifras de la UNEF. La patronal achaca el reciente frenazo a la bajada en el precio de la electricidad de los últimos meses, que “reduce la rentabilidad de este tipo de instalaciones” y al final de las ayudas procedentes de los fondos europeos. Los cálculos del sector, no obstante, apuntan a que alrededor de una de cada tres nuevas instalaciones de autoconsumo ya llevan una batería aparejada para maximizar el ahorro.

“[El parón] lo hemos notado en el autoconsumo y, ahora, en los datos de almacenamiento, ya que las baterías suelen instalarse a la vez que la instalación de autoconsumo”, explica el director general de la organización sectorial, José Donoso. “Las baterías son una pieza clave para la integración de renovables en red y la descarbonización”, agrega al tiempo que reclama “esquemas de financiación que permitan hacer más competitivos este tipo de instalaciones, como la exención del IVA o desgravaciones fiscales”, reclama.

España va varios pasos por detrás de otros grandes mercados. Sobre todo, Alemania, donde el autoconsumo ha arraigado con fuerza en los últimos años. En especial, desde la crisis energética. Según los últimos datos de la patronal del sector en ese país, 1,2 de los 3,7 millones de hogares que tienen paneles en el tejado también cuentan con una batería asociada. Solo en un año, 2022, el país germano añadió tantas baterías como España en dos: 2022 y 2023. Ese auge está reduciendo, a su vez, la cantidad de energía que demandan de la red.

La fuerte caída en el precio al que se pagan los excedentes de las instalaciones de autoconsumo también son, sin embargo, un poderoso reclamo para que quienes cuentan con paneles solares en su casa instalen una batería con la que poder cubrir las necesidades de la noche. En los últimos tiempos, los autoconsumidores adheridos al mercado regulado (también conocido bajo las siglas PVPC) han visto cómo el valor de sus excedentes caía en picado en las horas diurnas, en las que tienen que competir con una creciente producción fotovoltaica. Tanto es así, que algunos autoconsumidores optan por no volcar sus excedentes a la red en algunos tramos horarios para evitar tener que pagar por evacuar, en lugar de recibir una retribución a cambio.

El coste de estas instalaciones sigue siendo alto y ejercer de freno para muchos consumidores domésticos. Sin embargo, la bajada de los últimos tiempos ha sido contundente y, según los últimos pronósticos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), acelerará su caída en los próximos años. Una trayectoria que recuerda poderosamente a lo ocurrido en los últimos años en el mercado de paneles solares, cuyos precio se ha hundido en picado, fomentando la puesta en marcha a gran y a pequeña escala.

“Los sistemas de almacenamiento nos permiten hacer un uso más eficiente de los excedentes, es decir, de la energía no autoconsumida en el momento en el que es generada, para poder consumirla en un momento posterior”, apunta Donoso. “En los próximos años, las baterías van a tener la misma importancia que los propios paneles solares”, augura.

En el futuro, estas baterías están llamadas no solo a almacenar la energía procedente del sol y generada por la propia instalación de autoconsumo, sino también a hacer arbitraje entre las horas y días más baratos —en las que sobra energía renovable— y las más caras —en las que, en lugar de consumir energía de la red, pueden ser autosuficientes—. Los réditos de esta práctica no solo serán, así, para los hogares y las empresas que los instalen, sino para el sistema eléctrico en su conjunto, que tendrá que echar menos veces mano de las actuales tecnologías de respaldo, como las centrales de gas, más onerosas y contaminantes. Para que ese futuro sea una realidad, sin embargo, el número de instalaciones tiene que crecer mucho más rápido en los próximos tiempos.

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