El Fondo Monetario Internacional sufre un ciberataque | Economía

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sufrido un ataque cibernético, según ha informado este viernes mediante un breve comunicado. El incidente, detectado el 16 de febrero, puso en riesgo 11 cuentas de correo electrónico del organismo que ya han sido restablecidas. Hasta ahora, no hay indicios de que se hayan vulnerado más cuentas o de que los criminales hayan tenido acceso a información sensible, pero la investigación sigue abierta. En la nota de prensa, el FMI se limita a asegurar que “como todas las organizaciones, opera bajo el supuesto de que lamentablemente se producirán incidentes cibernéticos”, por lo que cuenta con un sólido programa de ciberseguridad para responder eficazmente a este tipo de incidentes.

Esta sería la segunda vez en que la organización financiera ve comprometida su seguridad informática. El primer ataque ocurrió en 2011. Por entonces, poseía datos confidenciales sobre todos los países que eran susceptibles de enfrentarse a una crisis económica; una información que podía influir con fuerza en el mercado. Los expertos en seguridad dijeron en aquella ocasión que todo apuntaba a que el ataque provenía de un Estado que buscaba obtener una “presencia interna digital” en la red del FMI. La preocupación fue tan alta que el Banco Mundial cortó, a modo de “precaución”, el enlace informático que ambas agencias compartían. La agresión ocurrió poco tiempo después de que un robo digital a una de las mayores empresas dedicadas al diseño de software de seguridad comprometiera parte de la información que otras compañías y gobiernos utilizaban para controlar el acceso a sus sistemas informáticos, aunque el Fondo insistió en que no guardaban relación.

En 2020, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo y ex directora del Fondo Monetario Internacional, advirtió durante un discurso de que un ciberataque podría desencadenar una grave crisis financiera. Por su parte, el Consejo de Estabilidad Financiera señaló en el mismo año que “un incidente cibernético importante, si no se contiene adecuadamente, podría perturbar gravemente los sistemas financieros, incluida la infraestructura más delicada, lo que tendría implicaciones más amplias para la estabilidad financiera”. En ambos casos, consideraban que los potenciales costes económicos podían ser inmensos. No ha pasado ni un quinquenio y estos riesgos se han exacerbado.

El sistema financiero atraviesa una transformación digital que se aceleró con la pandemia, debido al aumento de la demanda de los servicios en línea. Por otra parte, los bancos centrales están considerando apoyar las monedas digitales y modernizar los sistemas de pago, con lo cual aumentan los riesgos. El FMI recuerda que desde que empezaron estos cambios, el sector financiero está experimentando la segunda mayor proporción de ciberataques, solo por detrás del sector de la salud. A nivel europeo, hay aproximadamente 22.000 entidades financieras y la digitalización ha profundizado los vínculos entre ellas. Por ello, un problema cibernético puede pasar de ser una perturbación operacional a convertirse en un problema para todo el sistema financiero.

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