El brillo de Mariona Ortiz ilumina el camino del Casademont Zaragoza hasta la final de la Copa de la Reina | Baloncesto | Deportes

El Casademont Zaragoza defenderá la corona y estará por segundo año consecutivo en la final de la Copa de la Reina, que disputará este domingo (12.30, Teledeporte) contra el Valencia Basket, después de derrotar al Perfumerías Avenida, arrollado en un primer cuarto esplendoroso de las jugadoras de Carlos Cantero (7-25). El campeón demostró que es uno de los equipos más inspirados de Europa y tumbó a un rival, el salmantino, que solo había faltado a una de las doce últimas finales y que llegaba después de lograr nueve victorias consecutivas en España.

Mariona Ortiz guio a su equipo hacia una nueva final. La base del Maresme dio un recital en la dirección y manejó el partido al ritmo que más le convenía, ‘alegro ma non troppo’, una influencia en la eliminatoria que estuvo muy por encima de sus excelentes números (11 puntos, siete rebotes y tres asistencias). Ortiz brilla como nunca a sus 32 años. Ha encontrado la luz en Zaragoza. La temporada pasada volvió a España después de jugar cuatro años en Bélgica, y en Madrid, en el Estudiantes, todo se volvió oscuridad. La exjugadora del Perfumerías Avenida entró en depresión y sufría por unos fuertes dolores en la rodilla. En verano, harta del baloncesto, le pegó una patada al balón. No quería volver a jugar y su vida se repartió entre el gimnasio y el diván. Luego fichó por el Casademont Zaragoza y su vida se iluminó.

En las semifinales se creció y llevó a su equipo a un triunfo que le mantiene en la élite. Fue fundamental el primer cuarto, en el que siguió con la inercia de los últimos partidos, con los conceptos muy claros y un ataque casi automatizado. Leo Fiebich, su estrella, sacrificaba el lucimiento personal para que creciera el colectivo. La alemana aun así metió 15 puntos con 11 tiros, pero en la primera mitad buscó con insistencia a Diallo, que fue un martirio en la pintura para el Perfumerías Avenida (12 puntos en los dos primeros cuartos).

El equipo de Nacho Martínez, que estaba invicto con su equipo, sacó en la segunda mitad la casta que siempre ha distinguido a este club. Leo Rodríguez se negaba a rendirse y con 15 puntos en la segunda parte, con la ayuda de Laura Gil, que acabó de golpe con la exhibición de Diallo bajo el aro, inició la remontada. El equipo salmantino fue limando una desventaja que llegó a ser de 22 puntos para colocarse solo a nueve (59-68). Pero Cantero ya había advertido que peligraba la clasificación y un poco antes rescató a Mariona Ortiz, que descansaba en el banquillo, para que cogiera de nuevo el mando del partido y no lo soltara hasta que sonó la bocina.

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