Dani Vivian: “Todavía no he sentido nervios, pero llegarán” | Fútbol | Deportes

En principio, Daniel Vivian (Vitoria, 24 años) no iba a jugar en el Santiago Bernabéu el domingo, porque Ernesto Valverde lo reservaba para la final de Sevilla, pero el juego es así, por lo que tras la lesión de Yeray tuvo que comparecer en el césped desde el minuto 25. Más carga de trabajo para uno de los fijos en la alineación del Athletic durante toda la temporada, y que vive semanas de locura después de debutar con la selección española. “El haber estado concentrado con la selección junto a unos cuantos jugadores más del Athletic ayuda mucho a que te sientas bien”, asegura. “No estás solo cuando llegas. Pero luego ves, además, que es un grupo impresionante. Todo el mundo hace que te sientas integrado desde el primer momento”.

Su progresión en el centro de la defensa rojiblanca, donde ha hecho olvidar a Iñigo Martínez, le está haciendo disfrutar. “Me siento muy bien, todo ha ido perfecto con la selección, me he sentido muy respaldado por todos los compañeros. Muchos me han deseado suerte para la final”, responde a EL PAÍS, en vísperas del que, por el momento, va a ser el partido más importante de su carrera. “Seguro. Por repercusión, por lo que significa, sin duda. No me lo había planteado hasta ahora, pero hay que darle la dimensión que tiene”.

Enfrente estará el Mallorca de Javier Aguirre. “Llegamos con humildad, respeto al rival y mucho trabajo. En eso estamos, es lo que nos hemos planteado y pelearemos por ganarla”.

Para Dani Vivian, el del sábado, “no es un partido igual que los demás, de nada sirve la trayectoria que lleves en la Liga. No va a tener nada que ver que estemos mejor clasificados que el Mallorca. Cada uno jugaremos con nuestra idea de fútbol, y además están los nervios, la tensión por jugar una final, así que debemos estar preparados”.

Uno de los mayores éxitos del Athletic en la presente temporada es el trabajo defensivo. Entre la Copa y la Liga, el equipo ha mantenido la portería a cero en veinte partidos, porque, “es nuestra forma de jugar, de interpretar el fútbol. Somos un bloque para atacar y defender. Nos vemos fuertes a nivel defensivo”.

Una de las características que más destacan los técnicos del central rojiblanco es su capacidad de concentración en los partidos. Es un defensa de estampa antigua, siempre vigilante. “Sí, me concentro bastante en los partidos. Hay muchas fases dentro del juego, a veces dominas, otras eres dominado, y no te puedes dejar caer cuando es el otro equipo el que lleva la iniciativa. Tienes que estar mentalmente fuerte“.

Además, es un líder. Lo fue en el Mirandés, en el que llegó a capitán con 20 años, aunque, “no se trata de ser líder del grupo o no serlo”. Y añade: “Creo que cuantos más líderes haya en un equipo, mucho mejor, porque esa es la mejor forma de crecer, que cada uno empuje con lo que tiene. Así todo el grupo se siente más seguro. Hay gente que tiene la confianza en sí mismo para liderar a un equipo. El que quiere coger ese rol, lo coge”. Y la edad, según Dani Vivian, no tiene nada que ver. “Es una cuestión de carácter también. No tiene que ver tanto con la edad”, aunque, “los veteranos aportan esa experiencia, el haber pasado por muchas situaciones y transmitírselas a quienes tenemos menos que ellos”.

Es un futbolista muy maduro, coinciden quienes le formaron primero en Vitoria, después en Bilbao. No dejó los estudios por el fútbol cuando le contrató el Athletic. Tiene en sus padres a sus mejores referencias, y cree que se puede aprender en todas las experiencias en la vida. “La cesión al Mirandés me hizo ir creciendo para poder volver al Athletic y tratar de hacerme con un puesto, y jugar en la élite”, porque, dice, es su “forma de ver el fútbol”. “Siempre me he preparado para llegar en las mejores condiciones a los siguientes capítulos de mi carrera”, agrega. El último, el Athletic, que es un club especial, y no por decirlo muchas veces se va a desvirtuar esa condición. “En este club me han hecho ver virtudes que tal vez no creía que tenía, y analizar mis errores para poder corregirlos”.

Después de tres años en Primera División, Dani Vivian conoce las presiones con las que se vive en la élite del fútbol, y trabaja a fondo para evitar que le superen. En principio, asegura que “evito leer cualquier cosa que se escriba sobre mí”, aunque, “a veces mi padre me enseña algunas cosas que le gustan”. Además, el trabajo mental, “es algo que, al menos en mi caso, vas haciendo desde pequeño”, pero, “Está claro que son las situaciones que atraviesas las que te enseñan, las que te ayudan a corregir si estás equivocado y te ayudan también a tener confianza en cómo piensas y en cómo actúas”. No esperó a ser mayor para afrontarlo. “Desde pequeño he intentado trabajar muchas de esas cuestiones”. En algunos casos, “con la ayuda de mi familia, de la gente que me rodea”, y también, “con trabajo propio”. Eso no es óbice para que, “todos podamos tener bajones o desilusiones. El estado físico por el que atraviesas también tiene su peso en algunos momentos”. En definitiva, “somos personas con alegrías y penas, aunque yo intento ser siempre optimista”.

Dice Vivian que les debe mucho a Marcelino García Toral, ahora en el Villarreal, y a Ernesto Valverde, su actual entrenador en el Athletic, un equipo de una identidad definida con Txingurri en el banquillo. “Creo que tenemos un equipo muy reconocible”, apunta. “Presionamos en campo contrario y tomamos riesgos, pero los asumimos porque sabemos lo que podemos hacer cuando robamos arriba”. En lo que a su ámbito de influencia se refiere, “creo que en defensa somos firmes cuando hay que replegarse. Y somos un equipo muy solidario. Además, tenemos ese nivel físico y mental para poder conseguir lo que estamos consiguiendo. Y de ahí no queremos bajarnos”.

Hasta ahora no ha estado nervioso pensando en la final, porque, “la mejor forma de prepararla es ir paso a paso. Hasta el partido contra el Real Madrid solo he pensado en la Liga. Luego ya hay una semana para poder ir preparando bien la final. Todavía no he sentido nervios ni nada parecido, pero llegarán”, porque, al fin y al cabo, “es mi primera final, y sé que llegará la presión, que habrá nervios, pero confío en mi trabajo, en el de mis compañeros, en el juego del equipo para que se minimicen y nos sintamos a gusto en el campo”.

Asegura Dani Vivian que el camino a la final ha sido agradable, “porque hemos llegado a base de convicción, de ganas y trabajo”. Según el jugador rojiblanco, “no hay que cambiar nada en esta última semana. Si los resultados nos han acompañado es porque el trabajo es bueno”, y apunta: “La manera de llegar bien al partido de Sevilla es trabajar como lo hemos hecho durante toda la temporada”.

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